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Las tres grandes agencias de calificación (S&P, Fitch y Moody´s) han elevado la perspectiva de España de negativa a Estable, lo que ratifica un claro cambio de percepción de los mercados sobre nuestro país.

Socorro Fernández 7 diciembre, 2013

Según escribe hoy en su blog Enrique Quemada, “tras la última decisión de Moody´s, las tres grandes agencias de calificación (S&P, Fitch y Moody´s) han elevado la perspectiva de España de negativa a Estable. Es una magnífica noticia que ratifica un claro cambio de percepción de los mercados sobre nuestro país.

Y es que la visión de los inversores extranjeros sobre España ha cambiado de manera radical los últimos meses. No sólo porque hayamos salido de la recesión, sino porque el mundo económico está impresionado ante el aumento de nuestras exportaciones (un 22% desde el 2008). Sin haber tenido ninguna devaluación monetaria, nuestro país ha conseguido la proeza de pasar de un déficit del 10% por cuenta corriente en 2007 a un superávit del 2%. Fuera de nuestras fronteras, los analistas se quitan el sombrero ante tamaña gesta.

Este milagro se ha producido gracias a que desde el inicio de la crisis los salarios se han ajustado en España un 15% y gracias a ello la competitividad de nuestras empresas exportadoras ya supera la media europea. Como consecuencia, las exportaciones de España son superiores a las de Francia, Reino Unido o Italia, si se miden en porcentaje sobre cada PIB nacional.

Las empresas españolas tienen la oportunidad de aprovechar esta visión positiva sobre nuestro futuro para captar inversores y capitalizarse de nuevo. El momento es oportuno pues, a nivel internacional, las grandes compañías viven un momento dulce para realizar operaciones corporativas: los tipos de interés son muy bajos, las empresas han acumulado fuertes posiciones de liquidez y han recuperado su confianza en la situación económica global. De hecho, ya están viniendo a nuestro país grupos empresariales en busca de oportunidades de adquisición que les permita crecer en Europa.

Se habla mucho de los fondos buitre, inversores que revolotean sobre España para absorber empresas comprando deuda con descuento. Muchos de ellos nos visitan, pero también estamos recibiendo numerosos inversores de Asia (especialmente de China, India y Japón) y de Latinoamérica (principalmente de Méjico y Colombia) y, por supuesto, compañías norteamericanas, que quieren utilizar nuestro país como palanca para su desembarco en el área Euro.

Sin duda, en su mayoría buscan oportunidades. Pero sean bienvenidos estos compradores o inversores, pues muchas empresas de nuestro país necesitan urgentemente capital y la alternativa que afrontan (si no entra dinero nuevo) es un concurso y posterior liquidación, con la consecuente pérdida de riqueza y empleo para España.

Resulta urgente equilibrar los balances de miles de empresas que tienen buenos modelos de negocio, pero que se estrangulan y pierden dinero por el elevado coste que pagan en intereses. En España no hay dinero suficiente para invertir en todas estas empresas. Tampoco hay crédito, ni se debe esperar pues todo nuestro sistema económico se tiene que desapalancar, empezando por los bancos que deben cumplir con los criterios que les exige Basilea III.

Fruto de este proceso de desapalancamiento, el crédito al sector privado se ha reducido ya en 400.000 millones de euros desde el 2009 (equivalente al 40% del PIB de España). Los bancos han cortado el crédito a las empresas y se han volcado en financiar al Estado en importes de 540.000 millones de euros. Podemos criticarlos, pero es un movimiento lógico, porque la banca se financia casi gratis en las subastas de liquidez del BCE e invierte ese dinero en bonos del tesoro al 4%, obteniendo con ello 17.000 millones de ingresos al año. Ante esta oportunidad, ¿Para qué prestar a empresas ya endeudadas, que pueden impagar?

Las empresas españolas están entendiendo que deberán vivir y crecer sin deuda financiera. Si quieren crecer, tendrán que buscar inversores para sus proyectos. Si no lo hacen, muchas se verán abocadas a la extinción. Los inversores extranjeros saben que España está haciendo los deberes para salir de la crisis y ahora ven un país lleno de oportunidades: con profesionales altamente formados, con numerosos directivos que han estudiado en algunas de las mejores escuelas de negocios del mundo como IESE, IE o ESADE, con personas con gran capacidad de trabajo.

Algunos se lamentan de que estemos vendiendo nuestro país al capital extranjero. Olvidan que tan sólo estamos viviendo la natural consecuencia de un desenfreno, de un atracón colectivo de deuda. Nos gastamos los que no teníamos e invertimos donde no debíamos. Ahora nos toca devolver lo prestado y, como haría cualquier deudor, quien no tiene para devolver se ve obligado a vender algunas de sus posesiones para hacerlo. La buena noticia, como demuestran las agencias de calificación, es que volvemos a ser vistos como un país con perspectivas positivas y gracias a ello podremos atraer inversores que nos ayudarán a sanear los balances de nuestras empresas y a lanzar proyectos de inversión, y esta inversión desencadenará creación de empleo y de riqueza. Aprovechemos el momento y sea bienvenida la inversión extranjera a nuestro país, pues la necesitamos.”

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