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Un ingeniero español preside Westinghouse, la mayor constructora de nucleares del mundo

Socorro Fernández 17 octubre, 2016

José Emeterio Gutiérrez es desde junio presidente y CEO —en funciones, eso sí— de Westinghouse nuclear, la mayor constructora de nucleares del mundo. Después de 23 años en la empresa pública española Enusa, hace cuatro años hizo el petate a EEUU, donde ha ascendido a velocidad de vértigo: “He ido en misiones con el secretario de Energía o la secretaria de Comercio y me tratan como un americano más. No tengo más que palabras de agradecimiento”, explica por teléfono este madrileño de tercera generación que dirige una empresa de 12.000 empleados. Esta es su historia.
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En los años ochenta, un ingeniero de Caminos recién salido de la Universidad Politécnica de Madrid tenía muchas ofertas en el mundo nuclear. Las eléctricas estaban embarcadas en faraónicos planes de construcción de nucleares y sobraba el trabajo. José Emeterio fue uno de ellos. Entró en la construcción de Trillo, en Guadalajara, en 1983, “como ingeniero de cálculos dinámicos y de estructuras”. Pasó a Empresarios Agrupados y en 1985 a la Empresa Nacional del Uranio (Enusa). Esta es una empresa pública que proporciona el combustible que consumen las nucleares española. Allí pasó 23 años y llegó a ser director del negocio de combustible. “Enusa no es una empresa pública típica, ya que tiene más del 50% del negocio fuera de España”, cuenta por teléfono desde Pittsburgh.

De ahí pasó a llevar Westinghouse en el sur de Europa, oficina que se dirigía desde Madrid. Hace unos años, enseñaba orgulloso la oficina en el centro de Madrid desde la que ingenieros españoles se encargaban de cálculos básicos para construir reactores en China. “No somos tan improductivos como se dice, nuestros ingenieros son competitivos en coste y flexibles. Si un sábado están cimentando en China y tiene que estar aquí todo el mundo por si hay problemas, vienen todos a trabajar”.

Era un tipo respetado y conocido en el sector —fue presidente de la Sociedad Nuclear Española entre 2009 y 2010— cuando su empresa le reclamó para la sede central. “Hace cuatro años llegué a EEUU a llevar el negocio de combustible, después ascendí a llevar también el de las fábricas y desde verano soy presidente en funciones. Para un español es un sueño”. No es el perfil de tiburón que asciende joven, sino que la presidencia le llega con 57 años. La empresa debe decidir a final de año si lo renueva o no, pero para él ya es un sueño. “Es un honor ser presidente de esta empresa. Lo tomo con cierto respeto porque es una empresa con mucha historia”.

Heredera de la Westinghouse Electric Company, fundada por George Westinghouse en 1886, Westinghouse nuclear conectó a la red en 1957 el primer reactor nuclear de agua presurizada. De los 430 reactores nucleares que hay en el mundo, un tercio tienen tecnología Westinghouse, lo que la hace “la mayor capacidad instalada del mundo”, según la firma. Desde 2006 pertenece a la japonesa Toshiba, que en 2015 sufrió un escándalo sobre la contabilidad de su filial nuclear al ocultar pérdidas por 1.300 millones de dólares.img_1145

Ahora tienen cuatro reactores en construcción en China de su diseño estrella, el AP1000. “Esperemos conectar en 2017 los dos primeros AP1000 a la red en China. Ahora están en pruebas funcionales en caliente. Para ser el primer AP1000, lo hemos hecho prácticamente dentro de los márgenes de presupuesto y con un retraso de dos años, que para ser el primero era esperable”. Westinghouse vende que su diseño es sencillo y que no se va de precio y tiempo. No lo dicen directamente, pero lo contraponen al EPR de Areva, su competidor francés.

“China espera construir una flota de AP1000 y creo que se va a consolidar como el reactor pasivo de tercera generación para el futuro. Es un reactor que se refrigera por fuerzas naturales. En un caso como el de Fukushima, se mantendría refrigerado por convección natural, sin intervención externa”. Es José Emeterio el que saca la palabra maldita en el sector nuclear: Fukushima. Sostiene que una vez pasado el primer impacto, se verá que su influencia sobre el sector nuclear no es tan, tan negativa: “Hubo reacciones rápidas, de Alemania por ejemplo, pero ha mejorado la seguridad y ya estamos en un momento distinto”.

Señala que si se cayeron proyectos fue por Fukushima, pero también “porque coincidió con la crisis económica, que hizo que se pospusieran decisiones de inversión”. “No descarto que en dos o tres años veamos proyectos nuevos en EEUU. Sin la nuclear no hay un mix que cumpla los requisitos de París contra el cambio climático”.

El ingeniero no tiene más que buenas palabras para EEUU: “A veces se critica desde fuera el modelo americano, pero aquí la gente tiene muchas oportunidades. En Pittsburgh, solo hay un 4% de desempleo y ves carteles de negocios que buscan gente y el nivel de vida es alto”. No ha notado ningún problema por ser extranjero, más allá de que por gentileza en alguna ocasión le hayan servido comida mexicana en su honor. “Si en cuatro años he pasado por tres puestos, es evidente que no he tenido ningún problema. He estado con el secretario de Energía y en misión comercial con la secretaria de Comercio. Me he reunido con embajadores de EEUU en la India, China, Ucrania… y siempre me han tratado como a un americano más. El Gobierno de EEUU es muy serio y entiende esas cosas”.
La única pregunta que esquiva es la de qué opina el español que es CEO de una compañía americana sobre Donald Trump y sus propuestas sobre la inmigración. Se ríe y da la respuesta estándar: “Es una de las elecciones más inciertas, el debate es tremendo y no se sabe lo que va a pasar. Que pase lo mejor y espero que los americanos sepan decidir”. Claro.